Cuando el vehículo no reconoce la llave, el fallo puede estar en la propia llave o en alguno de los módulos del sistema inmovilizador.
En muchos casos el origen está en la propia llave: transponder dañado, mando averiado, soldaduras internas, carcasa dañada, pila, circuito electrónico o pérdida de programación. Antes de intervenir en módulos se comprueba la llave y la comunicación con el vehículo.
Transponder, electrónica interna, pulsadores, pila, bobina, soldaduras o carcasa deteriorada.
Antena, lector, tarjeta o sistema de recepción pueden impedir que el vehículo detecte la llave.
La llave puede estar bien, pero no estar correctamente emparejada con BSI, BCM, UCH, CAS, cuadro o ECU.
El problema puede estar en el módulo que autoriza el arranque o en la comunicación con el resto de centralitas.
Indica marca, modelo, año y síntomas. Valoramos si la intervención es viable antes de actuar.
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